Permanentes han sido los esfuerzos para conservar la basílica de San Francisco, a partir de 1988 y con la ayuda financiera de la República Alemana y la Comunidad Franciscana se han intervenido la portada tallada en piedra del siglo XVIII, así como las cubiertas, linternas y cúpulas; también se han realizado trabajos en el retablo mayor, retablos laterales, tronos, púlpito y lienzos del presbiterio.
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El conjunto conventual estuvo totalmente abandonado desde la década del 70, luego de años de falta de mantenimiento y deterioro progresivo que lo hicieron inhabitable, llegando a colapsar algunos elementos cuando no bloques enteros. Hubieron algunos intentos de carácter preventivo, como el reemplazo de tejas y estructuras de cubierta que debido a la mala calidad de los materiales y de la intervención coadyuvaron a este estado de ruina.
La idea de recuperar el valioso conjunto arquitectónico, no es nueva, de hecho en 1987 el Fondo de Inversión Social financió la elaboración de un proyecto para la recuperación del mismo, con destino a la creación de un centro privado de restauración y Museo de Arte Sacro; sin embargo nunca se concreto. |
En 1992, a iniciativa de la Comunidad Franciscana, más el asesoramiento técnico del entonces Instituto Boliviano de Cultura se elaboró un nuevo proyecto, el mismo que se comenzó a ejecutar gracias al decidido impulso y financiamiento de la Orden Franciscana.
La idea de recuperar el valioso conjunto arquitectónico, no es nueva, de hecho en 1987 el Fondo de Inversión Social financió la elaboración de un proyecto para la recuperación del mismo, con destino a la creación de un centro privado de restauración y Museo de Arte Sacro; sin embargo nunca se concreto. En 1992, a iniciativa de la Comunidad Franciscana, más el asesoramiento técnico del entonces Instituto Boliviano de Cultura se elaboró un nuevo proyecto, el mismo que se comenzó a ejecutar gracias al decidido impulso y financiamiento de la Orden Franciscana.
Estos trabajos se han venido desarrollando por fases desde el año 1993, y al presente junio del 2005, se ha concluido el 100% de los trabajos, con la recuperación de los espacios destinados a la vida conventual, la consolidación estructural, la biblioteca estudiantil e histórica, los servicios de la iglesia (Pastoral) y el área de Museo, que comprende la restauración y habilitación para salas de exposición del Claustro Antiguo, en sus dos niveles; el Claustro mayor, en planta baja y el Coro de la basílica, incorporado al recorrido museístico. |